Mayo 2019 eNews

¡Saludos desde Pittsburgh! Por lo general trabajo duro con Joe y nuestros traductores para emitir nuestras reflexiones en el primer día del mes, pero este mes hemos esperado unos días. Hoy, 3 de mayo, se cumplen 105 años desde que Elisabeth partió de esta vida. Hoy habrá 12 misas en cuatro países (Brasil, República Dominicana, Francia y Estados Unidos) con la intención de la causa de Elisabeth para la santidad. Todas las misas se han publicado en el siguiente enlace.

Nuevamente expresamos nuestra gratitud a todos los que ayudaron en esta gran muestra de apoyo. Las palabras y la vida de Elisabeth continúan impactando a muchos en todo el mundo.

Una de nuestras partidarias muy activas en los Estados Unidos, Karen Feitl, asistió a un retiro hace unos años dado por el Padre Ben Syberg quien centró el fin de semana en la vida y los escritos de Elisabeth.  Karen estuvo recientemente en contacto con él y le pidió que escribiera una reflexión para nosotros.

Reflexión de mayo 2019

Descubrí a Elisabeth en un momento en que ciertamente la necesitaba. Cinco años en seminario, Dios me manda esta maravillosa mujer, este tesoro escondido de inspiración y entendimiento. Varios años más tarde, dando un retiro sobre su vida a 60 mujeres católicas, casi había olvidado lo mucho que extraje de Elisabeth. Siendo sacerdote por menos de dos años, la descubrí entonces una vez más. Necesito descubrirla más y más. Porque nunca me ha fallado.

Me mantiene en línea recta. La línea justo al centro. Porque hay mucho que puede empujarme fuera de balance. Toma el mundo por ejemplo. Cuando el mundo parece demasiado moderno, demasiado móvil, demasiado rápido o demasiado iluminado, recuerdo que Elisabeth vivió en el corazón de la Francia secular. Ella es una Santa, y sin embargo nació sólo 60 años después de la revolución francesa. O cuando parece que mis mejores esfuerzos no son suficientes, que no puedo hacer una diferencia y nada de lo que hago importa, recuerdo que Félix se convirtió en sacerdote después de que Elisabeth muriera. ¿Quién tenía más razón para renunciar, y sin embargo más razón para celebrar la paciencia de Dios!

Cuando me veo atrapado en mis propios éxitos, mis dones y talentos, cuando me siento en la cima de la vida y en control, recuerdo su montaña de escritos sobre el sufrimiento y la cruz. Recuerdo que ella entendió lo que importa. Sin embargo, cuando me siento abrumado por la cruz, por la enfermedad y la debilidad, y por las trampas de la vida, recuerdo lo alegre que era Elisabeth. Incluso si me encuentro atrapado en la depresión, y me regaño por ello, recuerdo – Elisabeth sintió esa tristeza en la vida también. Ella conocía ese vacío más profundo. La depresión no hace que uno sea un fracaso

Cuando pienso que no tengo tiempo para la familia recuerdo todo el amor que ella dio a sus sobrinos. La familia siempre estaba en su centro. Cuando miro alrededor de nuestro país y nuestra cultura, y quiero cortar todos los lazos con ella y huir, recuerdo que Elisabeth amaba su patria. Era francesa en su corazón. Cuando pienso que no hay espacio para la levedad, para las cosas más finas y las alegrías de la vida, recuerdo que Elisabeth hizo el espacio. ¡Yo también puedo!

Sí, Elisabeth siempre me pone en el camino estrecho. Uno que rara vez se toma, pero está justo en frente de mí. Agradezco a Dios que aún me muestre el camino.

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El Padre Ben Syberg es sacerdote de la Arquidiócesis de Indianápolis. Se desempeña como pastor de San Lorenzo en Lawrenceburg, Indiana. Él celebrará su quinto año como sacerdote este verano. Le gustaría ser un Santo, pero no siempre está seguro de cómo.

A continuación la cita de Elisabeth favorita del Padre Ben.

“No debo renunciar a mi inmenso anhelo de reclusión y soledad a pesar de mi inconsolable pesar y aversión natural a la superficialidad.” (Entrada del diario del 17 de octubre de 1905)

Peticiones de oración

Continuamos recibiendo solicitudes de oración y actualizamos periódicamente la página de Peticiones de Oración. Si desea agregar una petición de oración, envíenos un correo electrónico a elcause.org@gmail.com.

Con nuestras oraciones,

Jennifer y Joe MacNeil