Ésta es una introducción corta de la vida de Elisabeth Leseur. Para más información, por favor mira la compilación de libros y artículos que tenemos disponibles.

Elisabeth Arrighi Leseur, hija de Antoine y Marie-Laure Arrighi, nació en Paris en 1866. Ella era la mayor de cinco hijos. Ella y sus hermanos crecieron y fueron educados como cualquier otra familia católica en ese tiempo. Ella comenzó su vida espiritual a una edad muy temprana; el primer record de su diario lo escribió el 14 de noviembre de 1877. En mayo de 1879, hizo su primera comunión y recibió el sacramento de la confirmación.

Sus amigos presentaron Elisabeth a Félix Leseur en 1889. Se comprometieron el 23 de mayo del 1889 y se casaron unos meses después (Julio 31). En el pasar de los meses, Elisabeth se enteró que Félix había abandonado sus creencias religiosas mientras estudió en la facultad de medicina en Paris. Al final del verano de 1889, Elisabeth se enfermó por un absceso en el intestino. Le tomó varios meses recuperar sus fuerzas, pero esto sería la primera de una serie de problemas de salud que tendría que sufrir por el resto de su vida.

A pesar de sus diferencias religiosas, Elisabeth y Félix se amaban mucho. Ellos viajaban con frecuencia en los primeros años de su matrimonio. Visitaban lugares como Roma, Argelia, Túnez, Alemania, y lugares en el este de Europa. Félix y Elisabeth eran leídos. Aparte de leer los grandes clásicos, Elisabeth estudio varios idiomas. Durante este tiempo Félix comenzó a publicar varios artículos anti-clericos y su pérdida de fe se volvió más pública. Dada la actitud de Félix hacia la religión y al retornar de un largo viaje, Elisabeth abandono su relación con Dios en 1897. En el siguiente año, Félix sugirió las obras de Renán, un autor brillante, pero de ideología racionalista. Elisabeth comenzó La Vie de Jesús (La vida de Jesús). Dada su inteligencia y experiencia, comenzó a de-construir la obra, resaltando los errores que esta tenia. Esta lectura y reflexión despertó nuevamente su vida espiritual. Comenzó a escribir sus pensamientos y reflexiones en diversas publicaciones.

Desde ahí, el enfoque de su vida consistió en rezar para la conversión de su esposo. Ella también trabajaba en diversos proyectos de caridad para apoyar a los pobres. Debido a su disposición amorosa y gentil, muchos no-creyentes buscaban su consejo. Algunos de ellos correspondían a aquellos actos. Algunos de los escritos más bellos de Elisabeth eran correspondencias con Souer Marie Goby, una hermana hospitalaria de Santa Marta de Beaune. Se reunían muy pocas veces, pero a través de sus cartas compartían sus experiencias y un gran amor a Dios.

En 1907 la salud de Elisabeth se deterioró al punto que fue forzada a llevar una vida muy sedentaria, recibiendo a sus amigos y visitantes en su casa solamente. En 1911 ella tuvo una cirugía y recibió un tratamiento de radiación por un tumor maligno. Cuando se recuperó lo suficiente hizo un último peregrinaje a Lourdes con Félix. Sin embargo, su cáncer de mama siguió avanzando y en Julio de 1913 fue confinada a una cama. Murió en 1914. Tanta gente asistió al funeral y expresó profundo dolor por su muerte que se ha reportado que algunos sacerdotes le preguntaron a Félix, “¿Pero quien es esta mujer? Nunca hemos visto un funeral así.”

Félix descubrió los diarios espirituales y correspondencias de Elisabeth después de su muerte. En sus diarios, Elisabeth escribe de su pacto con Dios, en el cual ella ofrece su vida por la conversión de su amado esposo. Ella creía que Dios solamente cambiaría el corazón de Félix, pero que además Félix serviría a Dios como un sacerdote dominico. Félix originalmente pensó en destruir los diarios como parte de un viaje a Lourdes. El siempre busco desacreditar las conversiones e historias de sanación de Lourdes y también los escritos de su esposa. Sin embargo, llegando a Lourdes sintió muy fuerte la presencia de su esposa y también la de Dios. Esto marcó su lento regreso hacia el catolicismo.

No fue fácil para Félix hacerse un sacerdote dominico. Eventualmente tuvo que hacer una petición al papa Benedicto XV, quien inicialmente le prohibió a Félix entrar al sacerdocio. Sin embargo, El papa Benedicto revirtió su decisión y en 1923 Félix fue ordenado al sacerdocio. Por el resto de su vida dedicó sus esfuerzos a publicar los escritos de Elisabeth, tanto sus diarios espirituales como sus correspondencias. Félix fue instrumental para la causa de canonización de Elisabeth.