Reflexión de febrero 2019

13 de noviembre de 1905

“Preocupaciones, recuerdos tristes, un ambiente de incredulidad, indiferencia, o desprecio, y la conciencia dolorosa de nunca ser capaz de hacer que Dios o el alma de uno sean conocidos por los demás-todo esto me ha golpeado y me ha tirado al suelo, lastimada como el gentil Salvador. Pero todo esto me lleva a un humilde acto de fe, amor y aceptación, y una nueva resolución de ser más valiente, mantenerme firme en paz, y someterme a estas ofensas sin revelar el sufrimiento que me causan. Con Félix debería ser incluso más apacible, más fuerte; con Mamá más suave y atenta.  Buena y generosa con cada uno. … Debo decir con San Pablo que “Todo lo puedo en Aquel que me fortalece” (Flp 4:13). Mi amado Félix tiene muchas preocupaciones, Mamá una inmensa aflicción; Ellos me necesitan, o aún más, ellos necesitan solo a Dios. A través de mis sufrimientos y sacrificios puedo obtener transformación espiritual para ellos. …. Mi Dios, ayuda a la que, a pesar de sus faltas, desea sobre todas las cosas darte a conocer y amar”

Elisabeth Leseur Escritos Selectos, Paulist Press, Janet K. Ruffing, RSM

Reflexión de enero 2019

Justo antes de la Navidad tuve la bendición de pasar algún tiempo en persona con la hermana Janet Ruffing, Hermana de la Misericordia y autora del libro Elisabeth Leseur Selected Writings. La Hermana Janet estaba en Pittsburgh para unirse a las Hermanas de la Misericordia de las Américas en la conmemoración de 175 años de ministerio en los Estados Unidos.  Fue una experiencia maravillosa conocer a la mujer cuyo libro sobre Elisabeth ha tenido tal impacto en mi vida. El libro de la Hermana Janet ha ayudado a introducir la espiritualidad de Elisabeth a toda una nueva generación.

Para la reflexión de enero seleccioné una pequeña porción de una de mis cartas favoritas entre Elisabeth y la Hermana Goby que está incluida en el libro de la Hermana Janet. Estas palabras de Elisabeth me ayudan a recordar cuán conectados estamos todos en oración y trabajo a través de nuestro “amado Maestro”.

12 de enero de 1912

Ha pasado tanto tiempo desde que he conversado con usted, y he decidido que esto…. no puede continuar. Cierto, nunca estamos realmente separadas, ya que vivimos y trabajamos para el mismo Maestro amado y somos una con él en frente del tabernáculo o en otros momentos de oración. Y sin embargo experimento una calma tan profunda, verdaderamente un consuelo, cuando soy capaz de abrir mi corazón a usted, completamente una con usted en Espíritu.

Cuán tranquilizador es sentirse rodeado y envuelto en el amor divino, dándose cuenta de que nuestro Padre amoroso nos está trayendo a las playas eternas, dejándonos ocasionalmente respirar de lejos sus perfumes de vida. Y entonces, si el camino se vuelve más difícil y nuestra guía menos visible, nos rendimos ciegamente a su gentil dirección, esperando en el auto olvido hasta que la presencia de Dios se pueda sentir una vez más. La tierra no es el cielo, después de todo, y si estuviéramos siempre rodeados de consolaciones espirituales, es posible que nos resulte difícil entender la diferencia. Se nos ha dado la gracia que necesitamos para ayudarnos a alcanzar las alegrías de nuestro tan deseado cielo.

2018 Reflexión del Mes

2017 Reflexión del Mes